Celestrail 2015

Quizás para mi todo esto de las ultras empezó con esta carrera…
Hace 7 o 8 años mientras entrenaba con un compañero del club me hablaba de su participación en esta carrera, de la inmensidad de pirineos, del esfuerzo que suponía una ultra (apenas habían dos o tres en pirineos) y de que tenía que vivirlo, hoy por fin puedo sentir que algo que tenía pendiente ya está en mis retinas…
Raimundo y un servidor llegamos a Ordino sobre las 13h., comimos, recogimos el dorsal y nos fuimos a descansar al hotel hasta la hora de salida de su prueba, las 22h., yo lo haría dos horas más tarde.
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Después de 1 hora de siesta, yo decidí ir al briefing de la carrera, quería informarme un poco de los aspectos técnicos de la prueba, la meteorología y disfrutar un poco más del ambiente de carrera. La verdad que la ultra trail de Andorra es una prueba muy bien organizada en todos los aspectos, antes, durante y después de la carrera.
En el briefing pude confirmar algo que ya suponíamos, la prueba ultra mític en la que participaba Raimundo era realmente dura, no apta para corredores que duden de sus capacidades y con amplia experiencia en esto de las ultras, una prueba que yo catalogo como la más dura de España en esa distancia.
Después volví a la cama en el hotel para seguir descansando hasta la hora de cenar.
Y poco a poco llegó la hora de Raimundo, de Gringo, durante los pocos momentos de silencio con esta magnífica persona se respiraba la incertidumbre de si todo iría bien.
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En este tipo de pruebas toda preparación es poca, pero por contra su historial y mentalidad podían llevarle a ser finisher.
Una vez en zona de salida todo cambió, concentración máxima, algo de seriedad en su gesto y un pequeño choque de manos deseándole lo mejor.
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Treinta segundos después de su salida ya no tenía sentido estar más tiempo de pie, así que volví al hotel a intentar dormir un rato más, disfrazarme de ultrero y últimos mensajes con la familia y amigos.
Café con leche y paso a zona de control de material, me piden que les muestre mi xiulet (el silbato) y la verdad que no lo encontraba, fue un rato de no saber donde meterme…
23:35 y ahí estaba yo, en zona de salida y creo que por primera vez solo ante una ultra, aunque sabía que físicamente aguantaría no sabía como iba a gestionar muy bien esos momentos más duros yo solo.
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Planteamiento de carrera, ritmo conservador hasta que amanezca, comer algo cada hora puntualmente y al amanecer incrementar un poco el ritmo hasta llevarlo constante hasta meta.
Salgo casi en cola de pelotón, hay bastantes km. para correr antes de que se estreche la carrera así que ya me pondrá la carrera en el lugar que me corresponde. Así que durante unos 5-6km. vamos atravesando un par de pueblos antes de la primera de las tres subidas más fuertes de la prueba.
Pasamos por un par de pueblos llenos de gente donde le choco la mano a los chavales que están a los lados de la carrera, me motiva y me saca una sonrisa, incluso un pequeño escalofrío.
Y llega la primera subida fuerte de las tres de toda la carrera, subida de a uno donde ya es imposible adelantar así que durante mucho tiempo cabeza baja fijando muy bien donde piso, escuchando los comentarios de los demás corredores. Ciertamente me preocupa pasar la noche sin ninguna caída, después ya todo será un poco más fácil.
Después de un par de horas de subida muy inclinada empiezo a ver los primeros parones y grandes respiraciones, subida realmente exigente, menos mal que está al principio. Pero que se paren ya algunos no es buen pronóstico…
Primer avituallamiento, 15km. y casi 3horas… una cola gigante para coger un poco de coca-cola o plátano ¿estamos locos o que? a correr ostia que esto acaba de empezar, así que cojo agua y todo para abajo.
Qué bonito esto de meter el pie entero en el río… ya nos avisó el director de carrera que no nos libraríamos de esta.
Después de un rato bajando tengo ganas de estirar la zancada, basta de ritmo conservador durante un rato, el cuerpo ya está caliente y es momento de liberar tensiones, así que alguno me mira como diciendo “donde va este flipado a este ritmo”
Después llega la segunda subida fuerte de las tres, miro para arriba y casi ni se ven luces, la carrera ya está rota, demasiados kilómetros solo me esperan pero la motivación que llevo es muy buena. Se me pega un francés que pisa donde yo piso durante casi 40 minutos sin decir ni mu, pero bueno, alguno de estos franceses son un poco raros…
Y como en otras ultras alguno que se da la vuelta, “¿donde vas?”, “me retiro, mi cabeza no está preparada”, se vuelve al último avituallamiento…
Refugio de Compapedrosa, En 4h y 45′ tan solo 20km. ritmo conservador y 2000m. d+ tienen la culpa. Mucha gente sentada, caras exhaustas, se han pasado de ritmo o no van preparados, si esto acaba de empezar…
Tomo una coca-cola, un par de trozos de melón, relleno agua y continúo sin perder ni un minuto, hasta mitad de carrera no pienso parar a sentarme.
Seguimos subiendo pero después de media hora tengo que parar a cambiar las pilas, que raro se gasten tan pronto. El frontal que llevo optimiza el nivel de batería para no terminar de apagarse, pero quiero ver con claridad esta vez que voy solo. Cuando reemprendo la marcha miro por un momento atrás y está empezando amanecer, por dios que bonito.
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Corono sobre las 5:30 y ahora toca un cresteo que nunca olvidaré, este año han cambiado este tramo con toda la idea de que pasáramos por aquí hasta ahora, un cresteo y amanecer que dura unos 40 minutos, por más que le intenté explicar a mis amigos y familia qué se siente aquí y ahora creo que no lo conseguiré. Aunque es un cresteo algo técnico y peligroso bien vale la pena.
Después de larga bajada y una pequeña subida, llego al siguiente avituallamiento.
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Repito menú, un vaso de coca-cola, unos pocos frutos secos, melón.
Son las 9h. y hay que avanzar km. como sea, antes de que el calor empiece a dar fuerte. Me pongo a chupar un poco de rueda de un español, Juanjo. Le pregunto si le importa si me quedo ahí detrás, me dice que no, y me viene de lujo. Creo que en estas carreras podría dar más si tuviera a alguien que tirara de mi, que solo me cuesta más.
En algunos tramos pedregosos sigo corriendo y me sorprendo, en otras ocasiones me molesta mucho correr por terrenos así, mucho tiene que ver que llevo los cuadríceps bastante bien, pero también la actitud de que aquí hay que correr si o sí para avanzar kilómetros antes de que aprete el sol.
Y vaya si corrí, kilómetros y kilómetros hasta llegar al centro de Andorra. Si, el siguiente avituallamiento estaba en pleno centro de Andorra, cosa que a algún corredor no le pareció bien.
Aquí me cambio de ropa por algo más fresco, como un pequeño plato de macarrones y tras unos 20 minutos de parón reemprendo la marcha para la segunda mitad de la carrera con buenas sensaciones pero ya con bastante calor.
Nunca me ha ido nada bien la calor en carrera, es superior a mí, voy bastante hidratado del día anterior, pero llega un momento que me deshidrato y ya me es imposible correr.
Salgo de Andorra y es todo subida, más de la que esperaba, cruzo por fin algunas palabras con un par de valencianos del club never stop, llevan buena carrera, van de menos a más, así que intentaré aguantarles lo máximo, corren en las bajadas y los llanos sin parar, y avanzamos, vaya si avanzamos, las piernas “ya pican” y cada arrancada cuesta más, pero hay que correr todo lo que se pueda, avanzar y avanzar todo lo que se pueda antes de que ya el calor pueda conmigo.
LLego al siguiente avituallamiento poco después de los valencianos, posición 135, he ido recortando posiciones en cada avituallamiento pero ya voy haciendo la goma con los mismos corredores, así que poco variará mi posición final si todo va bien.
Mientras tomo un vaso de coca-cola un compañero francés de carrera saca su móvil y me gesticula que se retira, está exhausto, me enseña los dedos de las manos, los lleva hinchados a más no poder y eso es síntoma que algo no va bien. Me desea suerte y nos chocamos la mano.
A partir de aquí mucha calor, intentaré correr cuando haya sombra y cuando no a andar rápido, quedan unos 13km. para llegar al último avituallamiento antes de meta. Y se me hace eterno, el estómago se me cierra y solo con agua no voy a ninguna parte, así que ando bastante esperando que pasen las horas y baje el calor.
Me pasan bastantes corredores que kilómetros atrás había adelantado yo, pero no importa, ahora ya el objetivo es acabar, durante mucho tiempo iba haciendo cálculos de que acabaría en 17h. pero ahora sin poder correr y con estas sensaciones con llegar a meta ya me daba por satisfecho.
Llego al avituallamiento del km. 70 vacío y con pájara, “de aquí no salgo hasta que vuelva a ser persona”. Algunos corredores que me adelantaron se retiran aquí, no lo entiendo muy bien, solo me cabe pensar en que la cabeza les ha fallado porque físicamente los veo bien. Yo de cabeza voy bien, pero no tengo fuerzas para seguir, así que dejo pasar los minutos pegando pequeños sorbos de un caldo e intentando abrir el estómago y coger fuerzas. Y después de 30′ salgo… es mucho tiempo, pero venía la tercera y última subida realmente dura de la prueba y había que afrontarla con garantías.
“Una subida larguísima y una bajada realmente dura y ya lo tienes Seba”.
Sigo llevando una actitud positiva, siempre me ví finisher y ahora acabo de superar un gran pajarón. Sin duda la experiencia de haber superado situaciones parecidas en otras carreras me ha ayudado bastante.
Por delante 800m. de desnivel positivo casi sin descanso, y al fondo se ve el fin de la subida, así que “chanico chanico” y a lado de una cascada chulísima afronto la última subida.
Corono y saco la cámara, aquí hay que hacer una foto, ha costado mucho llegar hasta aquí y las vistas son impresionantes.
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Me dicen que queda 9km. de bajada y una “pequeña” subida…
A pesar de tantos kilómetros en las piernas pensar que queda tan poco para meta hace que intente correr todo lo que pueda. Bajada que ya nos habían avisado que era muy dura, pero no imaginaba que tanto. Intento buscar las primeras casas a lo lejos pero no las veo, no llegan… voy haciendo la goma con un francés, nos vamos dando ánimos cada vez que nos adelantamos, nos miramos y sin decir nada hacemos la misma cara de desesperación, esta bajada es interminable y realmente inclinada…
Y por fin llegamos a un punto de control, nos dicen que nos quedan 3 kilómetros, y así que ya me da igual como sea el camino, no pienso dejar de correr, aunque las piedras sean de punta, quiero llegar ya.
A lo lejos la iglesia de Ordino, las banderas de meta, un sueño cumplido, hace años que quería estar aquí, acabar esta carrera y por fin lo he conseguido, yo solo, después de 84km. mentalmente más fuerte que nunca.
Busco las palmas de los críos, me encanta chocarle la manos, algunos de ellos se nota que esperan a su padre o madre, que aún está en carrera, se nota en su mirada.
Y ahí está la iglesia, la meta, pego un grito, de la tensión que llevaba dentro, no es que sea yo muy expresivo pero me sale solo.
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Espero en meta un rato hasta que llegue a meta el francés que me acompaño los últimos km. de sufrimiento. Nos chocamos la mano, nos damos un abrazo y nos despedimos para siempre.
LLego al hotel y ahí estaba Raimundo, no pudo acabar, una lástima, una carrera tan dura como la suya no está al alcance de cualquiera, para mi solo el hecho de tener la osadía de apuntarse a la “ultra mitic” ya merece todos los respetos.
Dar las gracias a Raimundo, lo mejor del viaje, grandes charlas y convivencia que habrá que repetir sin duda alguna.
Gracias también a los compañeros del Trail Villena, saber que en la distancia tu gente estaba pendiente de ti hacía todo un poco más fácil.